jueves, 26 de marzo de 2009

¡Te quiero!

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La quiero.

Sí, creo que sí. No paro de pensar en ella todo el día; me encanta verla por la mañana despertarse conmigo al sonar el despertador. Se levanta, y va al baño; la veo andar adivinando su cuerpo bajo el camisón y me excita. ¡Qué lástima no tener tiempo también por las mañanas!.

No sé qué haría si ella no estuviera conmigo, si no la viera al llegar a casa, si no estuviera a mi lado en la cama todas las noches, si no pudiera abrazarla, acariciarla… A veces no la apetece, pero la convenzo enseguida; lo hace por mí, yo creo que me quiere tanto como yo a ella.

Hoy se ha levantado un poco rara; quizá no ha dormido bien, se preocupa demasiado por los críos, sus deberes y esas cosas. La he dicho que no abuse, que se acostumbran mal, pero tiene un corazón enorme y no puede evitarlo. Cuando salgo del baño ya casi me tiene el desayuno dispuesto y comienza a preparar el de los niños; es una madre estupenda. Está en todo. Cuando me voy sale a despedirme y nos damos un beso; también es una buena esposa.

Voy a llamarla a ver cómo está; no lo hago todos los días, pero luego dice que no me preocupo por ella, que no participo, que si patatín, que si patatán… La llamo y si necesita que lleve pan para la comida yo se lo llevo, sin ningún problema; una cosa menos que tiene hacer.

¡Vaya! No contesta. Ha salido y no tiene móvil. Dice que no le gusta, que ve a la gente que contesta en cualquier sitio y la molesta escuchar historias que ni le va ni le viene, y que después de todo está en casa la mayor parte del tiempo. ¡Vaya bobada! Lo que pasa es que es de esas que no quiere ser controlada; ¿tengo algo que controlarla? , pues ahora no está en casa. ¿A dónde habrá ido? Quizá salió a la compra, como hace la mayoría de los días.

El otro día libré y la acompañé, para que luego diga. Un rollo. Las mujeres hablan y hablan de banalidades y los tenderos tontean con ellas. Yo espero en la puerta de la tienda fumando un cigarro y luego la llevo las bolsas; bueno, todas no, no soy un animal de carga y creo que se aprovecha cuando la acompaño. Entró a la pescadería, esperó unos turnos y quedaba ella sola. Yo veía al pescadero hablar con ella de forma demasiado desenfadada y ella parecía no importarle, se reía y cuando la dio el cambio y se disponía a salir yo creo que la miró al culo. No estoy muy seguro de ello, por eso no entré a decirle cuatro frescas, pero no entiendo como ella lo soporta, aunque sea un hombre simpático y guapo según ella…. ¡Ay! Creo que le gusta; que le va el rollo…. Seguro que ha ido otra vez a tontear con el almejero cabrón ese. Espero que no haya pescado hoy para comer porque tenemos bronca; vaya si la tenemos, con niños o sin ellos.

Voy a llamar a su madre; a veces pasa a verla y quizá la pille allí. Veamos…”¡Hola! Quería hablar con tu hija, si está en tu casa claro….ha estado…si…con la compra, y ¿sabes si ha comprado pescado?... noooo, no digo que la registres, pero a veces se nota….ya… ¿dijo a donde iba? en casa no está…¿al colegio de los niños? ¿para qué?…..¡Ah, si! Es verdad… lo olvidé…bueno, venga que tengo que trabajar, la llamaré mas tarde.”

Seguro que la muy zorra se ha enredado con el cabronazo del pescadero, y ahora al colegio ¡Ala! ¡Apestando a mejillón! Es verdad que me lo dijo pero olvide pedir libranza para acompañarla a ver a ese maestrillo que las tiene locas a estas mamás de pacotilla; no sé que ven en él, siempre manchada la cara de tiza como la cara de la profe de…¡Claro! vete a saber que hacen los maestros con las maestras en horas de recreo, si no habrán dado ya algún espectáculo delante de los niños, y esas reuniones privadas con las mamás…¡Me cago en la leche! ¡Espero que no se la haya ocurrido ir sin mí!... ¡La meto una…..!

Ya es la hora; me voy para casa que me temo que la tenemos. La muy zorra es capaz de haberse liado como una cualquiera con uno, con el otro o ¡con los dos! La tengo dicho que sea más recatada, pero ¡no!, tiene que ponerse mona hasta para ir a la compra, como una ligona descarriada. ¡Se va a enterar!

Ya estoy en casa…. no tiene la cara manchada de tiza; no huele a pescado y la comida está preparada… ¡mmmmm! ¡Cocido! ¡Qué rico cariño!...un beso… ¡eres un encanto! ¡Te quiero!

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6 comentarios:

OPIÜM dijo...

Narra los pensamientos de un maltratador o me equivoco?.

TitoCarlos dijo...

OPIÜM, es una historia de celos que está en el límite del maltrato, aunque falta el estímulo negativo de la posesión.
Gracias por la visita, y si quieres ver mas comentarios a esta historia, pásate por mi otro blog.
Un abrazo

Oz Vega dijo...


El querer.... que sentimiento tan extraño cuando se conjuga con una imaginacion extrema por lo que estará haciendo otra persona....
saludos

TitoCarlos dijo...

Oz, es extraño, pero muy común.
Un abrazo,

Ese oscuro objeto de deseo . dijo...

Da mucho miedo ...Acojona y sobre todo es muy pasional , es decir ...Es un sicopata en toda regla ...
Da mucho miedo .

Un abrazo ,
Sigue asi.

Una ñ sobrecogida.

Anónimo dijo...

me gusta mucho asi es la realidad del dia a dia un saludos Niseru

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